[Recap] 4×09 Californication: Another Perfect Day

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Después de meterse en tantos problemas a lo largo de esta temporada, Hank Moody tiene un pequeño respiro, una oportunidad de sentirse de nuevo en familia. Another Perfect Day es un episodio distinto a los anteriores, que muestra el lado suave del anti-héroe que pocos conocen: Hank como padre. El camino hacia el «perdón» ha sido atropellado pero, conforme nos acercamos al final de la temporada, Hank ve un pequeño destello de esperanza; al menos en el caso de Becca.

Another Perfect Day es un episodio sencillo en su forma que se compensa con el fondo. Tenemos dos líneas bien trazadas: Hank Moody, pasando un día perfecto, y Charlie Runkle, viviendo su propio drama. La trama inicia un viernes por la noche, en el bar del hotel. Moody toma unos tragos con Abby, mientras se preparan para el juicio. Se nota la confianza que tiene Abby. Más que confianza, su seguridad ante el caso, uno más en su caso. Para Hank, los nervios son notorios. Veremos como les va en la corte; mientras tanto necesita encontrar un lugar para pasar la noche.

Para sorpresa de Becca y Karen -- para nuestra también --, Hank pasa la noche fuera de su hogar, en el Porsche. Para mayor sorpresa, Karen le deja pasar el fin de semana en familia, para asegurarse que el lunes llegue a corte, según ella. Realmente la química entre ellos, la familiar, se mantiene. Los chistes en el desayuno, los deseos de la señorita del hogar, las clases de manejo. El día transcurre como si nada hubiera pasado, como si el lunes de corte no existiera. Hacia la noche, se enfrenta a la realidad: el hombre arruino todo lo que tenía, en repetidas ocasiones.

La relación entre Karen y Hank se encuentra muy dañada. Duele a ambos hacer un recuerdo de los daños, recordar desde el inicio. Karen tiene derecho de encontrar la felicidad, de rehacer su vida con un hombre responsable. Y ahí tenemos a Ben, todo lo contrario de Hank. De nuevo notamos la duda en Karen, sabe que Ben es todo un caballero, un adulto. Pero el amor hacia Hank está ahí. Después de todo lo que han pasado, por más que duela, Karen siempre amará a su escritor. Resulta obvio que el «perdón» entre ellos llegará a su debido tiempo.

La relación padre e hija también se ha visto fracturada. Hubo un tiempo en el que Becca contaba todo -- casi todo -- a su padre. Eran amigos, confidentes, como si fuesen de la misma edad. Ahora que hay distancia entre ellos, Becca tiene a Pearl. Pequeñas estrellas de rock. Vamos, ¿qué esperas de unas adolescentes? Para Hank la idea de diversión es una reunión fuera de una tienda, lo que hacia cuando joven. Pero no, estas pequeñas estrellas de rock buscan escribir canciones, dañarse a más no poder. Para muestra tenemos Lights, Camera, Asshole -- tampoco están tan dañadas --. Pero las rebeldes tiene que sacar sus líricas de alguna parte.

¿Cuál es la idea de diversión de estas adolescentes? Robar las llaves del Porsche y salir a pasear. ¿Fue culpa de Hank? No necesariamente. Esas señoritas hubieran hecho lo mismo en cualquier escenario, sea con la supervisión de Karen, hasta del mismo Ben -- aunque no lo acepte --. Lo único que le preocupa a Hank es que su hija este bien; por ello le da «los cinco» a Dios. Como padre no podría estar enojado con Becca por destruir a Blackie. El enojo viene de la acción, lo peligroso que es tomar un auto y las consecuencias que pudiera tener. A la suma del día perfecto se agrega la perdida total de un Porsche y unos pequeños raspones.

En la subtrama Charlie Runkle, hermano y ex-esposo, notamos al hombre afectado. Ahora sale con Peggy, un paraíso sexual hecho realidad para su listado. Mientras la mujer busca cumplirle todos sus deseos, Charlie se ve afectado por la gran noticia, el embarazo de Marcy. Existen momentos incómodos y esto. Lo que me maravilla es que Marcy no diga de quién es el bebé. A lo mejor porque Stu es el adulto que Charlie nunca podrá ser. Aunque no lo reconozcan, estos dos siguen enamorados… Peggy lo ve en Runkle. Por cierto, ¿qué le pasa a esa mujer? Tiene problemas serios, serios.

Another Perfect Day es otro episodio ¿perfecto? Californication nos ha entregado episodios mucho mejores, sin duda. Al final cumple su función. Prepara a los personajes previo al juicio y permite la reflexión en cada uno de ellos. Momento favorito, en esta ocasión tengo dos: el intento de cena seguido por la cara de Hank al escuchar las palabras de Becca y Pearl, y la conversación entre padre e hija después del accidente.