[Recap] Outcasts: Episode 8

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Con un poco de retraso, debido que no he podido ver el capítulo hasta hoy mismo, os hablo del final de Outcasts. Serie que no tendrá una segunda temporada y que no ha cerrado sus tramas. Un final abierto. La cosa que más odio en el mundo. Una lástima que no pueda volver a disfrutar de esta serie, porque a pesar de su ritmo pausado y su lento desarrollo de las historias, a mi me gustaba. Tenía unos personajes muy sólidos, bien construídos y bien interpretados. Muy creíbles. Y la historia podía haber dado para mucho. Ahora nunca sabremos que pasará con Carpathia ni con Forthaven ni con la raza humana.

Al principio del capítulo Tipper se infecta con una nueva variante del virus C23, al que llaman C24. Este virus es diferente, actúa más rápido y afecta a toda la población del asentamiento sembrando el pánico entre la gente y poniendo en alerta a Tate y Stella que harán todo lo posible por controlar el brote y encontrar una cura. Berger, por su parte, aprovechará esto para menoscavar aún más la autoridad del presidente, enfrentarse a él y ponerle las cosas difíciles. Además empieza una caza de brujas, culpando de todo a los AC, y exigiendo la eliminación inmediata de los mismos, algo en lo que Jack lo apoya totalmente.

Stella y Tate se dan cuenta de que la la frecuencia que habían captado es de ADN, una cadena que usa la entidad que vive en Carpathia para hacer copias de los seres humanos y para exterminalos a través del virus. Así que sea lo que sea que habita el planeta no tiene buenas intenciones, juegan a ser dioses con los seres humanos y no les gusta su presencia en el lugar. Tate vuelve a encontrarse con su doble que lo amenaza con la extinción definitiva. Stella se desvive por encontrar una manera de frenar el C24, cuando Lilly cae enferma, sus esfuerzos se vuelven desesperados. Aún no ha conseguido reconectar con su hija, no puede perderla ahora, tiene que seguir intentándolo. Por un momento creí que tanto Tipper como Lilly morirían, hubiese sido muy duro y devastador para Stella pero también un grandísimo golpe de efecto. Por suerte, Stella descubre que creando una frecuencia adecuada puede contrarestar la que está matando a la población. Consigue salvar a ambos jóvenes y parece que entre ella y su hija las cosas podrán arreglarse. Me alegro porque esta mujer, mi personaje favorito de la serie, se merece alguna recompensa por tanto trabajo y tanto sufrimiento.

Fleur por su parte se despierta tras una noche con Jack. El día no promete y empeora cuando Berger utiliza la información proporcionada por la nave en camino. Jack y sus hombres la capturan y encierran dado que ella es una AC. La revelación de este hecho coge por sorpresa a todos, menos a Tate que ya lo sabía. Incluso yo me sorprendí aunque eso explicaría la afinidad que Fleur siempre ha mostrado por Rudi, el líder de los AC, y la excesiva mano blando que Tate siempre ha tenido con ella. La vida de Fleur ha sido una mentira, algo que ella nunca ha soportado. Sus padres no eran sus padres biológicos, eran científicos de un proyecto llamado Omega, encargado de crear AC para evaluar Carpathia y las posibilidades de establecerse allí. Fleur no da crédito a lo que oye. Cass la ayudará a escapar de la prisión, escondida en casa de Stella, se encontrará con Tate quien le confesará toda la verdad sobre su pasado y sobre qué es ella, también le dirá que sobrevivió al exterminio de los AC porque era tan sólo una niña. Aquí se deja entrever que Tate siempre la consideró como una hija y que no pudo sacrificarla como al resto.

El hecho de que Tate ocultará la verdadera identidad de Fleur es un regalo para Berger. El golpe de gracia. Reúne al consejo de la ciudad para expulsar al presidente del puesto pero antes de que pueda hacerlo, Tate aprovecha la reunión para ceder su puesto a Jack. Un movimiento inesperado. Jack acepta el puesto, no tiene más remedio, pero al hacerlo se pone en evidencia todo el montaje de Berger que no hace más que intentar hacerse con el control de Forthaven para propiciar la llegada de la nave. Y los que vienen en la nave no deben hacerlo con buenas intenciones según explica Berger al final, dejando ver su lado más oscuro. Jack por fin parece tener algo dentro de la cabeza, arresta a Berger y devuelve la presidencia a Tate. El único hombre capaz de poner orden a la situación y de manterner la cabeza fría durante las crisis.

Mientras esto sucede Cass y Fleur huyen de Forthaven. Ella está en busca y captura, es una AC y debe ir con los suyos, ya que dentro del asentamiento nunca sería aceptada, nunca estaría segura. Ambos esparan toda una noche a Rudi, tras lanzar una bengala, momento que Cass aprovecha para contarle la verdad acerca de él. En la tierra él trabajaba para los cárteles de Méjico, era un asesino, hasta que un día no pudo aguantarlo más. Delató a sus jefes y con ello se ganó un pasaje hacia Carpathia, una nueva vida, una nueva oportunidad. La despedida de los dos fue bastante triste. Una lástima que el dúo dinámico no pueda permanecer junto, una pena que Cass no pueda decirle cuanto la ama. Entre lágrimas ella corre para reunirse con Rudi y empreder una larga marcha por el planeta.

El capítulo termina con los AC dejando su campamento y la nave de Berger llegando a Forthaven. Nunca sabremos que será de Fleur ni quien venía en la nave. No sabremos que hará Berger para hacerse con el control del asentamiento ni a que tendrán que enfrentarse Stella y Tate.

Outcasts tenía mucho potencial pero nunca terminó de explotarlo. Una serie que pecó de indecisa, la mezcla de ciencia ficción (poca) y retrato de las miserias humanas (mucho) puede resultar interesante si se equilibran ambos aspectos pero aquí no sabían hacerlo y muchos capítulos resultaban aburridos, muchas historias se estiraron más de lo necesario y los grandes misterios aparecían muy poco como pinceladas desperdigadas a lo largo de ocho capítulos excesivamente largos.

Nos despedimos de la serie con la sensación de vacío, de que no ha pasado nada. Lástima.