[Primera Impresión] Camelot

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Aunque no se haya leído nunca nada sobre el tema, todos conocemos en mayor o menor medida el llamado cíclo artúrico gracias a la multitud de películas y series que se han inspirado en alguna de sus leyendas. Muchos han sido los que han intentado explicar las andanzas del rey Arturo, su hermana Morgana y el mago Merlín, y los resultados no podrían ser más diversos. Excalibur de John Boorman, Monty Python and the Holy Grail de (evidentemente) los Monty Python o Merlin son sólo algunos ejemplos de adaptaciones artúricas más o menos libres, y la Camelot de Starz no es más que otra revisión y reintrepretación del mito pero que, por desgracia, no está a la altura de sus antecesoras anteriormente nombradas.

Quizás por eso lo más inteligente al empezar a ver Camelot es no pensar en sus referentes y centrarse en la historia que cuenta. Lo malo es que, aún así, no sale demasiado bien parada. Con esta serie, Starz intentaba repetir el inesperado éxito alcanzado por Spartacus: Blood and Sand la pasada temporada y para ello echó mano del guionista británico Chris Chibnall y de Michael Hirst, creador de The Tudors. Pero aviso, si esperáis encontrar en Camelot a la sustituta natural de la serie historia de Showtime seguramente saldréis decepcionados.

La serie se inicia con un insulto y una bofetada, algo que hacía presagiar que estaríamos ante un producto similar a Spartacus en intensidad y perversión pero lo cierto es que nada de nada. La historia está contada de una manera excesivamente convencional y aburrida, siguiendo a pies juntillas el conocido viaje del héroe descrito por Joseph Campbell hasta el punto que parece escrita a partir de una plantilla. Esto no tendría por qué ser necesariamente malo ya que casi todas las series siguen un esquema inicial que después se modifica, pero aquí los personajes son tan excesivamente planos que parecen caricaturas.

El Arturo de Jamie Campbell Bower parece sacado de una serie adolescente, el Merlin de Joseph Fiennes es el mismo personaje intenso que hace Fiennes cuando se pone serio (véase Flashforward), y el rey Lot de James Purefoy se esfuerza en demostrar que es un malo maloso. Pero para mala malísima está la Morgana de Eva Green, sin duda, el mejor personaje de la serie pero que desentona cuando interactúa con los buenos hasta el punto de parecer sacada de otra serie. En Spartacus también existían grandes diferencias entre los patricios y los gladiadores pero tanto unos como otros eran igual de excesivos, algo que aquí no pasa.

Esa gran descompensación provoca que los escenas supuestamente más intensas de la serie sean directamente ridículas. Momentos como el de la primera escena de sexo entre Lot y Morgana que culmina en un arañazo o como el de la lanza (o lo que fuese aquello) y el padre de Arturo me hicieron soltar más de una carcajada. Pero para gran carcajada la que solté con el momento espada en la roca, probablemente la leyenda artúrica más conocida, y que lo resuelven con una pequeña pared de cartón piedra, un buen chorro de agua y un croma al nivel de V. Eso sí, todo en slow motion para darle épica al momento y esconder la falta de presupuesto.

Y ahí precisamente está el problema principal de Camelot. Es un continuo quiero y no puedo que se acaba quedando en tierra de nadie. No tiene ni la calidad ni el presupuesto deRoma pero tampoco es tan excesiva y loca como Spartacus. Si Camelot se centrase en la perversa Morgana y no en el soso de Arturo hubiese sido infinitamente más entretenida y seguramente se habría convertido en el placer culpable de muchos. No sé qué opináis vosotros pero intuyo que el futuro de la serie es realmente negro, y eso que todavía no se ha estrenado Game of Thrones. Las comparaciones en general son odiosas pero que salgas perdiendo con la comparación de un teaser es realmente triste, ¿no creéis?

Foto: Good To Be A Geek