[Recap] 1×02 The Killing: The Cage

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Hace unos días analizamos el piloto de la nueva apuesta de AMC y hoy continuamos con el segundo episodio emitido el pasado domingo. Recordemos que el primer episodio finaliza con el hallazgo del cuerpo sin vida de Rosie Larsen y con una desgarradora escena en la que asistimos a la reacción de sus padres ante la noticia. Y después de una momento tan emocionalmente potente como éste, The Cage empieza con casi tres minutos sin diálogo porque no hay palabras en el mundo que puedan expresar el dolor de Stan y Mitch Larsen.

Pero llegado a este momento, y aunque duela, llega el momento de ponerse manos a la obra y buscar al culpable. Y aunque Sarah finja querer marcharse a California lo antes posible, es evidente que siente que no puede irse sin solucionar el caso y no me extraña porque yo no estaría demasiado tranquila sabiendo que quedaría en manos de Stephen. Con esto no estoy diciendo que Stephen sea mal policía pero tiene que empezar a darse cuenta que ya no trabaja con narcotraficantes sino con familias normales a las que no puedes prometer según qué cosas.

A pesar de todo, y entendiendo que acaba de aterrizar en Hominicios y que aún le queda mucho por aprender, sus métodos poco ortodoxos resultan ser altamente efectivos cuando se trata de sonsacar información a unas adolescentes. La escena en que consigue que un par de chicas le hablen del sótano me puso los pelos de punta y es que tengo que reconocer que por un momento pensé que iba en serio. Está claro que sus años como agente encubierto le han marcado.

Mientras tanto, Sarah no se queda atrás porque, a pesar de que lleva la investigación por los cauces habituales, en momentos como el interrogatorio a Jasper, el medio noviete de Rosie, y su encuentro con Richmond tras el anuncio del comunicado de prensa demuestran que puede ser muy incisiva y que no se amilana ante nada ni nadie. Ciertamente, Sarah y Stephen se complementan a la perfección.

Y hablando de Richmond, el concejal va a necesitar más que una campaña puerta a puerta para contrarrestar el efecto de la noticia de su relación, aunque sea tangencial, con el asesinato de Rosie. Pero lo más urgente es descubrir quién es el topo dentro de su equipo que parece empeñado en acabar con su candidatura. ¿O tal vez sea todo lo contrario? Y lo digo porque, en cierto modo, esto podría convertir a Richmond en víctima de una conspiración a ojos de los electores y acabar beneficiándole.

Por último, la familia de Rosie se encuentra en pleno proceso de aceptación. Ahora que ya lo saben los pequeños, Mitch ya no se esfuerza en mantener la compostura ante sus hijos. Su actitud es totalmente comprensible pero es inevitable pensar que dentro de su inmenso dolor haya también algo de culpabilidad. Y es que como la hermana de Mitch yo también me preguntaba por qué no la llamó en todo el fin de semana, pero yo iría más allá ya que no entiendo por qué no la llamó al día siguiente de una fiesta para comprobar si todo había ido bien. ¿Será que tuvieron algún tipo de discusión antes de marcharse? Eso sí, en esto tanta culpa tiene la madre como el padre, pero ese es otro tema.

Después de la presentación del caso en el piloto, con este segundo episodio nos hemos metido de lleno en la investigación, y aunque todavía queda muchísimo por delante y que la información nos llega con cuentagotas, la sensación es que sabemos ya muchas cosas casi sin darnos cuenta. Sé que es pronto pero ¿tenéis ya alguna teoría sobre quién mató a Rosie Larsen?