[Recap] 1×03 The Borgias: The Moor

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Continúan las intrigas, los pactos y los asesinatos instigados por la familia Borgia. Alejandro VI necesita asegurar su poder, ya que aún es débil, y también le urge conseguir algo de dinero. Conoceremos un poco más a Juan, hijo del papa, y veremos lo tensa que es la relación que mantiene con su hermano César. Y la dulce Lucrezia deberá casarse, una sucesión de pretendientes se presentará ante el Papa para hacerse con su mano. Un capítulo muy intenso.

Della Rovere aparece en Nápoles tras huir precipitadamente de Roma. Quiere la ayuda del rey. Sin embargo el rey es un anciano que no le sirve para nada. Su hijo Alfonso tras mucho meditar le ofrecerá su apoyo. El príncipe Alfonso es un personaje muy curioso, joven pero consciente de su posición. Impertinente pero inteligente. Su colaboración para echar al Borgia del trono de San Pedro se mantiene hasta que Micheletto, el asesino a sueldo de Cesar Borgia, siembra el pánico en unos baños de la ciudad cuando intenta acabar con el cardenal. Así pues, el prelado deberá buscar nuevos apoyos. Durante su visita a Nápoles, Della Rovere es llevado a una sala del palacio real donde hay una macabra representación de la última cena. Una escena que muy pocos conseguirán olvidar.

Mientras en Roma, la rivalidad entre César y Juan crece. Es más que evidente quien es el favorito del padre y quien es el más adecuado para los juegos de poder que se están llevando a cabo. César destaca por encima de Juan, por mucho que este se pavonee. César, recién nombrado cardenal, aguanta estoicamente las burlas de su hermano. Sabe cual es su lugar y es paciente. Nunca decepcionaría a su padre.

Alejandro VI debe, en estos primeros momentos de su mandato, asegurar su puesto. De ahí que nombre trece cardenales fieles a su persona y que busque una alianza provechosa a través del matrimonio de su hija Lucrezia. Muchos son los pretendientes y el Papa deberá elegir quien será el hombre que despose a su niña. Es un asunto de estado. Tras varias entrevistas y mucho meditar, se decide por un Sforza, familia que controla el norte del país y que tiene su residencia en Milán. Alejandro VI deberá asumir la dote y la falta de dinero de la familia se hace evidente, ya que gastaron gran parte de su patrimonio en hacerse con el papado. Es enternecedor ver como poco a poco Lucrezia se percata de que es una mercancía y se preocupa por no tener un buen esposo.

En esa época el gran sultán de Constantinopla requiere al Papa que acepte a su joven medio hermano Djem como huesped. El joven, un hombre encantador, traba amistad con los hijos de Alejandro VI inmediatamente. Entre él y Lucrezia saltan chispas. El sultán le había prometido cuarenta mil ducados al año al Papa por ocuparse de él. Sin embargo, si Djem moría le daría cuatrocientos mil ducados. Cuando se percata de la atracción existente entre Lucrezia y el musulmán el Papa, decide eliminarlo. La tarea recae sobre Juan, el cual mete la pata hasta el fondo contratando a un aficionado. Envenenan a Djem pero no muere sino que agoniza entre terribles dolores. César le obliga a terminar lo que empezó. Juan matará al joven con sus propias manos. Los Borgia se hacen así con el dinero de la dote de Lucrezia.

El montaje del capítulo ha sido muy ágil, no ha dado tregua; sobre todo aquellas partes que tienen que ver con el intento de asesinato del cardenal Della Rovere. La familia Borgia prosigue adelante y nada les detendrá para asegurar su poder. No tienen escrúpulos ni miedo ni dudas. Lo han demostrado de sobra en este capítulo. El personaje más inocente, de momento, es la joven Lucrezia. Ya veremos en lo que se convierte porque la historia siempre la ha demonizado. Jeremy Irons sigue grandioso, su personaje es un gran hombre lleno de oscuridad. Magnífico en cada momento. Espero impaciente el próximo capítulo.