[Recap] 1×04 The Borgias: Lucrezia’s Wedding

Con retraso pero llega, el recap del cuarto capítulo del drama histórico de Showtime. Este capítulo se ha centrado fundamentalmente en la boda de Lucrezia con Giovanni Sforza. Un matrimonio sin amor, arreglado por el Papa para forjar una alianza con una de las familias más poderosas de la época. Mientras tanto en Florencia, el cardenal Della Rovere, sigue buscando apoyos para deshacerse de Alejandro VI.

Lucrezia está muy afectada por la reciente muerte de Djem, el moro. Su hermano César la consuela, conocedor del fin que tuvo el pobre Djem intenta ahorrarle a su hermana el sufrimiento de saber que la muerte de su amigo financiará su boda. Mientras, el Papa se reúne con Vanozza, su antigua amante, para informarle de que ella no podrá asistir al enlace de su hija. Vanozza queda destrozada al recibir la noticia, pero el Papa insiste en que no sería adecuada su presencia debido a su pasado como cortesana. En la boda habrá muchos nobles que no aprobarán su asistencia. Poco más tarde, Vanozza recibirá la visita de su marido, Theo. Un hombre que años atrás desapareció de su vida a petición de Rodrigo Borgia. Ahora regresa para apoyarla en uno de los momentos más tristes de su vida.

Lucrezia aprenderá de mano de Giulia Farnese unas cuantas cosas sobre el matrimonio, el arte de besar y el poder de las mujeres. Su gran preocupación es si su marido será un buen hombre ¿lo será? Se trata de un matrimonio por razones de estado, no por amor, como ella quisiera pero es hija de Alejandro VI y deberá sacrificarse por la familia. La joven intentará convencer a su padre de que deje asistir a Vanozza a la boda, es su madre, y sabe que la necesitará a su lado. A pesar de las lágrimas y los ruegos, el Papa, no cambiará de idea.

El día del enlace llega. Una bellísima Lucrezia se desposa con el Sforza. La ceremonia la oficia su propio hermano, Cesar. Lo hace a pesar de que no aprueba esta boda, de que no quiere separarse de su querida hermana y de que desearía que su madre estuviese allí. Es curiosa la hipocresía de la época porque Vanozza no puede acudir, pero la amante oficial del Papa, Giulia Farnese si. Delante de todo el mundo se prodigan las muestras de afecto entre ambos pero nadie parece escandalizarse de que el Papa y su amante asistan a la boda. Cesar decide llevar a su madre al banquete. Nadie dijo que no pudiese asistir al baile, así que se presentan durante la celebración. Al principio la situación es tensa pero Alejandro VI aprueba su llegada. Vanozza es presentada formalmente a Giovanni Sforza.

Durante la boda, César quedará prendado de una joven. El que ella esté casada no parece importarle demasiado. En la rueda de baile la conversación entre César y la hermosa dama, pondrá en alerta al marido que desafiará al joven cardenal a un duelo. Ya veremos en que queda esto. Tras la boda, Lucrezia marcha con su nuevo marido al norte. Al final del episodio, por fin, puede estar a solas con él y descubre horrorizada que para él todo fue una farsa, que se sintió humillado y que ella no es más que un trofeo. Los sueños de Lucrezia se tornan pesadilla cuando él la fuerza.

En Florencia Della Rovere sigue con sus intrigas contra la familia Borgia. Se presenta ante la familia Medici y les pide se apoyo, es muy interesante la conversación que mantiene con Maquiavelo. También hace contacto con Savonarola, el predicador dominico, famoso por sus profecías y su feroz ataque a los poderosos y a la infamia desatada en el trono de San Pedro. Durante su estancia en Florencia, un espía enviado por Cesar intenta averiguar sus planes, que no son otros que pedir al rey de Francia que invada Italia. Della Rovere eliminará al espía de los Borgia con sus propias manos. ¿Está justificado obrar mal para conseguir un bien mayor? Esa es la pregunta que atormenta al cardenal. Las intrigas, los asesinatos, la traición a su patria ¿vale todo para limpiar Roma y hacerse con el papado?

Una parte de la historia me ha resultado especialmente fascinante. El Papa, en su busca de apoyos, recibe a unos emisarios de los reyes españoles. Traen como presente a un indígena americano, traído por Colón. Piden a Alejandro VI que les otorgue el poder completo sobre las tierra descubiertas, a cambio ellos evangelizarán a los indígenas. El Papa acepta de buen grado el acuerdo, además podrá disponer de una parte de los tesoros de las nuevas tierras. Esta parte demuestra la grandísima hipocresía de la Iglesia ante la colonización española del Nuevo Mundo.

Ha sido un capítulo precioso a nivel visual. Los decorados impresionantes, la puesta en escena perfecta y la secuencia del baile nupcial tal y como me imagino esos bailes. Las damas con sus mejores galas, conversaciones a media voz, miradas cargadas de intención. Esos bailes tenían un alto componente sexual. No hay más que ver a Cesar y su nueva conquista dando vueltas, rozándose con las manos, mirándose sin parar.