[Recap] 2×19 The Good Wife: Wrongful Termination

[spoiler2]

En general, el nivel de los episodios de The Good Wife es realmente alto pero hay varios elementos que indicaban que éste iba a ser uno de los grandes. Para empezar, teníamos de vuelta a Michael J. Fox con su maquiavélico Louis Canning, al investigador amo de casa Andrew Wiley y al peculiar juez interpretado por Dennis O’Hare, y si a esto le sumamos un Eli Gold enloquecido y un león parlante el resultado es un episodio sencillamente delicioso.

La muerte de Jonas Stern nos ha traído una inesperada y magnífica noticia: Louis Canning ha comprado su bufete, lo que implica que, a partir de ahora, probablemente le veremos más a menudo enfrentándose a Lockhart/Gardner. De nada sirvió que Diane y Will se presentasen en el shiva cuan aves carroñeras en busca de clientes pero la cara de Alicia al recibir la noticia es impagable. Y por si eso fuera poco, el caso con el que se estrena como flamante dueño de la firma de Stern es contra Will y Alicia. Ya es casualidad.

Por otro lado, el caso le va a Canning como anillo al dedo. De nuevo le toca defender a una gran empresa en una causa aparentemente perdida. No habría excusa en el mundo que pudiese exonerar a una empresa que fuerza tanto a sus trabajadores que tres de ellos se acaban suicidando en el transcurso un mes en su propio cubículo. Pero Canning siempre se las apaña para, al menos, crear una duda razonable utilizando el patriotismo. Y que encima utilice los vídeos sobre las pruebas para justificar los suicidios es directamente recochineo. Por suerte, Kalinda siempre encuentra un hilo del que tirar y acaban descubriendo un fraude con el que forzar a la empresa a negociar.

Como ya pasó en Real Deal, Canning acabó pactando pero dando la sensación de que, aún así, también ha ganado. ¿Cuántos millones habrá ahorrado a la compañía? Seguro que muchos. Además, parece empeñado en querer contratar a Alicia para su bufete. No sé si soy mal pensada pero ¿no os parece que Alicia está teniendo muchas ofertas últimamente? ¿Será que tendremos alguna sorpresa a final de temporada? Si tenemos en cuenta que el tema de Peter y Kalinda explotará de un momento a otro no sería extraño que quisiese cambiar de aires. Y con Will aparentemente comprometido con su relación con Tammy no habría nada que la retuviese.

Eli Gold, en teoría, tendría que haber sido capaz de apagar el fuego (o al menos calmarlo) pero entre unos y otros le están volviendo loco. Primero el comité demócrata denuncia al marido de Wendy Scott-Carr convirtiéndola en víctima ante el electorado y después Petra Moritz le pone contra las cuerdas con el lío de faldas de Peter y, sobre todo, con la conversación telefónica con Alicia. Entiendo que la noticia tiene un evidente interés periodístico pero lo de preguntar a Alicia si se ha hecho la prueba del SIDA es pasarse de la raya. Veremos qué repercusiones tiene la reacción de Eli pero estoy segura que no beneficiarán precisamente a la campaña de Peter.

Por último, otro que parece estar contra las cuerdas es Cary. Childs tiene trabajando a Wiley en el caso de Kalinda pero se ha dado cuenta de que el informe de Matan no está completo, y todo apunta a que Cary tiene algo que ver. Menos mal que Wiley era su amigo. Pero, a propósito de esta trama, no puedo dejar de comentar la gran escena protagonizada por el león parlante de Wiley. No se sabe si Cary está más descolocado por lo que le dice Childs o por tener que hablarle a un león de peluche. Con detalles como este ¿cómo no vamos a amar esta serie?

Pero dejando de lado la anécdota, se nota que estamos llegando a la recta final porque el secreto de Kalinda tiene las horas contadas y desencadenará una serie de acontecimientos que seguro que nos guardan para la finale, ¿no creéis?