Clásicos del domingo: Teen Wolf

En 1985, un joven Michael J. Fox protagonizó la película Teen Wolf, uno de esos títulos genuinamente ochenteros en los que el protagonista descubría que era un hombre lobo y usaba esa peculiaridad para volverse popular en el instituto y convertirse en el líder del equipo de baloncesto. Un par de años más tarde hubo una secuela de la película protagonizada por Jason Bateman, que no destilaba el encanto de la primera entrega. En base a la película, Hanna Barbera, realizó una serie de dibujos animados que duró dos temporadas y constó de 21 capítulos.

La historia de Teen Wolf nos situaba en Wolverton, un pueblo donde existía una amplia tradición folclórica en torno a los hombres lobo. Scott Howard, el protagonista, y toda su familia eran licántropos. Scoot vivía con su padre, su hermana pequeña y sus abuelos. Dos de sus mejores amigos, Stiles y Boof, conocían su particular secreto familiar.

Scoot estaba enamorado de la chica popular del instituto, una animadora llamada Pam, pero ella salía con Mick, el típico capitán del equipo que siempre se metía con Scoot. Las mayores preocupaciónes de Scoot eran que nadie descubriese que era un hombre lobo y encajar en el instituto. Él sabía que era distinto y quería encajar, ser como los demás pero le costaba muchìsimo ser uno más porque, en el fondo, no lo era. Esa era una de las cosas que más me gustaban de la historia que se hacía hincapié en lo difícil que es ser adolescente y la necesidad que se tiene a esa edad de ser aceptado.

El padre, Harold, regenta la ferretería del pueblo, es un hombre tranquilo que casi nunca se transforma. Curiosamente su esposa nunca aparece en la serie. La hermana menor, Lupe, que no aparecía en la película, aún no sabe si será una mujer lobo o no, es demasiado joven pero desea fervientemente convertirse y muchas veces se comporta como un lobo. A Scoot le molestaba mucho esa obsesión ya que el desearía no ser un licántropo.

Los abuelos pasan casi todo el tiempo transformados, el abuelo suele comportarse más como un animal corriendo a cuatro patas, persiguiendo gatos, aullando a la luna, mientras que la abuela es más tranquila y además algo adivina, también sabe hacer pociones y comprende los deseos de Scoot de llevar una vida normal.

Me dio mucha rabia cuando la serie terminó después de sólo dos temporadas. Lo cierto es que la historia podía dar para muchos más capítulos pero nos tenemos que conformar con los 21 que existen. Como curiosidad deciros que la voz de Mick la ponía el actor Craig Sheffer conocido por su papel de Keith Scott en One Tree Hill. Stiles era doblado por Don Most que interpretó a Ralph Malph en Happy Days.