[Recap] 1×08 The Killing: Stonewalled

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Al finalizar el episodio de la semana pasada nos preguntamos si la investigación del asesinato de Rosie daría un giro, y lo cierto es que después de ver el episodio de esta semana todavía no tengo claro si es así o si se trata, de nuevo, de un callejón sin salida. Vengeance, como su propio título indicaba, se centró en la posible venganza de Stan, pero también empezó a coger peso el tema de la religión (que ya había sobrevolado la serie desde sus inicios) pero en este caso relacionada con el terrorismo.

La entrada en escena del FBI ha confirmado nuestras sospechas, pero todavía están por ver si el asesinato tiene algo que ver con ello. La conversación telefónica entre Bennet y el escurridizo Muhammed sobre unos pasaportes falsos parecen indicar que guardan relación con algún tipo de actividad terrorista pero, no sé por qué, me da la sensación de que la cosa no va por ahí. ¿No será que están ayudando a salir del país a jóvenes somalíes? ¿Y no podría ser que Rosie hubiese donado la camiseta y por eso la encontraron allí? Eso explicaría que Mitch pensase que la había perdido. Bueno, seguramente no es algo tan naif como eso pero seguramente nos saldrán con alguna otra cosa porque cuanto más sospechoso parece, menos me convence que sea el culpable.

Pero a parte de esto, a lo largo del episodio hemos sido testigos de dos desmoronamientos que tendrán sí o sí repercusión en el comportamiento futuro de los personajes. El primero es el de Mitch, que se desmorona al ver cómo las fotografías de su hija (filtradas por el perla del hijo de Linden) aparecen en televisión aludiendo a un supuesto interés público absurdo que no es más que sensacionalismo. Y esto hace retroceder a Mitch lo poco que había avanzado hasta el punto de poner en peligro en un descuidó a sus dos hijos. Era evidente que Tom y Denny no iban a morir pero pone de manifiesto lo difícil que será que supere la muerte de su hija (y menos si sigue aferrándose a sus pertenencias).

Pero si los Larsen se ven perjudicados por la prensa, después es Richmond es el que la utiliza en su propio beneficio ya que ha decidido declarar, por fin, la guerra sucia a Adams y bajarse a su nivel. Siempre me ha parecido que a Richmond le faltaba sangre en las venas pero es posible que estoy vaya a cambiar a partir de ahora. Y el detonante de su desmoronamiento es la rabia que sigue sintiendo por la mujer que mató en un accidente a su mujer, y es que, como MItch, nunca será capaz de perdonarla. Veremos qué repercusiones tiene la noticia de la amante de Adams pero estoy segura de que éste no se quedará con los brazos cruzados y contraatacará con los lazos que todavía mantiene con un Bennet cada vez más implicado en asuntos turbios.

Por último, tenemos a Holder, que por fin sabemos quién es el misterioso personaje con el que hablaba y que le pasaba sobres con dinero. La secuencia en que le vemos hablar sobre cómo su adicción dañó su relación con su familia, además de ser tremendamente emocionante, nos indica que la casa en la que depositó aquel misterioso sobre amarillo era la de su hermana y sus hijos. Si con Mitch y Richmond teníamos el punto de vista de las víctimas, en esta ocasión nos ponemos del lado del culpable, del que provocó el daño y que ahora no espera ser perdonado sino ser merecedor de ese perdón.

A partir de ahora, la relación entre Linden y Holder, que cada vez era más agresiva, pasará a otro nivel. Linden ya no tiene razones para desconfiar de él y apuesto a que, dentro de lo que cabe, intentará ser más receptiva a sus opiniones dado que se supone que es su sustituto (aunque esto todavía está por ver). Por cierto, ¿hacia dónde pensáis que irá la investigación a raíz de la escucha telefónica organizada por Holder?