[Recap] 3×08 Nurse Jackie: The Astonishing

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Y cuando pensábamos que esta temporada iba con paso lento pero seguro, de repente nos encontramos con un momento de esos que llaman los americanos game changer. Pero eso no significa necesariamente que Nurse Jackie vaya a cambiar radicalmente sino simplemente que han desconectado el piloto automático porque empiezan las curvas.

La semana pasada vimos como Jackie robaba unos parches de fentanilo aprovechando que Kelly todavía andaba un poco perdido por el hospital, y todo por culpa de que el suministro de Bill le venía corto. Pero después de ver su reacción al saber que se queda sin abrazos al menos por unos días, no me quiero ni imaginar lo que puede pasar en cuanto supere el shock de ver como a Bill le atropellan ante sus narices.

Se le acaban las alternativas, y ya no puede contar ni con las dosis ocasionales de Eddie. La fría respuesta de éste ante las claras insinuaciones de Jackie mientras se apoyaba en la puerta de su antiguo nidito de amor le duele tanto como una bofetada. Y si a eso le sumamos que ahora parece que Eddie tiene muy buena relación con O’Hara, en cualquier momento podría perder los nervios y decir o hacer algo de lo que se acabaría arrepintiendo.

Todo parece indicar que Jackie se tomará esto como una señal divina que la empuja a abandonar su adicción pero eso es bastante más fácil de pensar que de realizar. No es que vaya a creer que Santa Cristina la Asombrosa, patrona de los locos y los lunáticos, haya tenido algo que ver pero está claro que se siente identificada con el salmo recitado por Gracie. Además, ha podido comprobar lo mucho que la necesita su hija y la ansiedad que le provoca pensar que ha podido herir sus sentimientos con las alas que le preparó para su letanía.

Y lo que menos necesita en un momento como éste es buscarse enemigos, y menos como Kelly, que parece hacerse ganado a todos menos a ella. A los enfermeros (y a Cooper) se los ganó con sus historias y sus fiestas, a Akalitus la sedujo con Michelle Obama, y sólo faltaba O’Hara, pero ya la tiene en el saco tras ayudarla tras el ataque del paciente con sobredosis. Por cierto, es curioso que, a diferencia de Jackie, esta decida no tomar nada para calmar su dolor físico (y psicológico) y vivir con ello. Pero volviendo al tema, en cuanto se sepa lo del robo de los parches, unos y otros no van a tener más remedio que posicionarse y es probable que Jackie salga perdiendo.

Mientras tanto, Cooper sigue en su proceso de asimilación del divorcio de sus madres. Gracias a Akalitus parece que ha conseguido superar su fase infantil y ha empezado a purgarse empezando por deshacerse de todos los juguetes/recuerdos a los que se estaba aferrando. Lo que pasa es que no sé hasta que punto esta nueva fase más mística es peor que la anterior, así que me temo que, muy a su pesar, Akalitus no tendrá más remedio que volver a intervenir. Pero eso será si consigue librarse del lío en que se ha metido con Lily Chung, su Voldemort particular. Me da rabia que nos hayan escatimado la escena de en la que la llama borracha, pero al menos hemos podido ver a Thor deshacerse de ella en una secuencia absolutamente genial.

Para el final me he dejado a Kevin, que ha confesado a su viejo amigo Carl que, como sabemos, estuvo a punto de abandonar a su mujer llevado por la cólera, pero también deja muy claro que sigue confiando en ella a pesar de que le ha fallado demasiadas veces. El vaso de su relación está lleno de mentiras y traiciones varias pero tal vez la próxima sea la gota que lo colme.