[Recap] 3×21 Fringe: The Last Sam Weiss

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Acto dos, también conocido como el episodio en que el juego vuelve a cambiar. Y antes de que nadie lo comente ya lo digo yo, la sombra de Alias es más alargada que nunca. Por cierto, aprovecho el momento para sugerir (por no decir conminar) a los pocos seguidores de Fringe que no la hayan visto que se pongan a ello este verano. Pero volviendo al tema, a pesar de la poderosa sensación de deja vu que sobrevuela este The Last Sam Weiss, todavía noto la mandíbula algo desencajada después de ver el final del episodio.

Para empezar, se nos ha resuelto el misterio de quién es el misterioso Sam Weiss y resulta que en realidad no es tan misterioso. Por un momento pensé que íbamos a tener un nuevo caso Richard Alpert pero resulta que Sam no es más que un tipo normal que proviene de una familia especialmente entregada. Su tatara-tatara-tatara abuelo (creo que no me dejo a ninguno) encontró el manuscrito de la Primera Gente y la mucha o poca información que han ido descubriendo sus descendientes ha pasado de generación en generación hasta llegar a él.

Vale, la historia le quita un poco de misticismo al personaje pero reconozco que a mí me ha ganado para su causa (sea cual sea) cuando enseña su carnet de patrocinador del museo como si esto le otorgase algún poder y, sobre todo, cuando utiliza sus habilidades con los bolos para evitar que la puerta de seguridad se cierre al más puro estilo Indiana Jones. En principio parece que no le vamos a necesitar más, aunque claro, ¿quién nos asegura que no nos está escondiendo algo?

Por otro lado, Peter me ha dado el susto del siglo. Otro más. Lo teníamos en coma después de que la máquina le rechazase y sin saber si la caída y la descarga le habían causado algún daño. Y resulta que se despierta desorientado pero como si fuese el Peter de allí, o mejor dicho, como si Walter no le hubiese secuestrado (o al menos eso fue lo que yo entendí). El efecto, sorprendentemente, se le pasa rápido pero no puedo evitar preguntarme que si esto le pasa sólo tocando un momento la máquina ¿qué puede pasar con un contacto más continuado? ¿Será que vamos a perder a nuestro Peter?

Que Olivia sea la única capaz de hacer un reset a la máquina gracias a sus capacidades telequinéticas tal y como se esperaba que hiciera, vuelve a poner de manifiesto que están destinados a actuar de una manera determinada por mucho que parezca que un acto puede cambiar las cosas. Walternate puso en marcha la máquina sin Peter pero no evitó que sucediese lo que tenía que pasar, que Peter entrase en la máquina.

Y con esto llegamos al último minuto del episodio, ese que nos va a tener ocupados hasta el viernes/sábado pensando en posible explicaciones. Peter, aparentemente, se despierta al menos diez años en el futuro en medio de un escenario post-apocalíptico que parece sacado de Terminator, en frente del ya acabado One World Trade Center y con una división Fringe como la de over there en armas. ¿Será éste el tan comentado tercer universo?

Aunque yo diría que lo mas importante ahora mismo es saber si este viaje al futuro es definitivo o si se trata de un pequeño viaje que la máquina le ha permitido hacer a Peter para volver y cambiar el presente para evitar el futuro. ¿O será al contrario? Me explico, tal vez a partir de ahora el tiempo base sea ese de al menos diez años en el futuro y que tengan que viajar al pasado para cambiar las cosas.

Por cierto, tal vez sea una tontería pero el agente Bishop del futuro (o de lo que sea) parece que está casado si hacemos caso de ese oportuno y momentáneo resplandor que vemos en uno de sus dedos. ¿Pero con quién? Lo normal es que fuese Olivia pero sospecho que la cosa no debe ser tan sencilla. Si ahora estamos así, no quiero ni imaginarme como estaremos tras la finale de la semana que viene. Ya nos podemos ir haciendo a la idea de que nos dejarán con muchas más preguntas que respuestas hasta septiembre. ¡Qué horror!