[Recap] 6×03 Doctor Who: The Curse of the Black Spot

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Después del trepidante inicio de temporada con The Impossible Astronaut y The Day Of The Moon, esta semana tocaba bajar un poco el ritmo con un episodio menos ambicioso pero con el objetivo claro de entretener al público en general (y especialmente al infantil). ¿Por qué será que por más años que pasen los piratas nunca pasan de moda?

La Tardis lleva al Doctor y compañía hasta un barco pirata del siglo XVII que está en graves apuros. Y la culpa la tiene una criatura misteriosa que hace desaparecer a todo bicho viviente/miembro de la tripulación que ande un poco delicado de salud. Pero el tiburón verde que canta en un traje de noche a la que tanto temen estos piratas rudos resulta ser el holograma de una enfermera virtual que se encargaba de cuidar a los tripulantes de una nave espacial que se quedó atrapada en el mismo lugar que el barco pirata pero en una dimensión diferente.

La enfermera, que está programada para curar, a falta de pacientes en su nave, se lanza a la búsqueda de nuevos pacientes en la otra nave utilizando los reflejos en el agua o los tesoros para cruzar de una dimensión a otra. Lo cierto es que no podemos echarle la culpa a la pobre enfermera por seguir haciendo las cosas para lo que estaba programada, lo que pasa es que es demasiado eficiente ya que quizás es algo excesivo quemar un pañuelo (que bien podría haber sido el mismo Doctor) para deshacerse de los gérmenes.

Toda la primera parte de los piratas tiene sus cosas buenas y no tan buenas, pero hay que reconocer que me gustaron las escenas de acción, con Amy blandiendo una espada como si lo hubiese hecho toda la vida (bueno, quizás no tanto pero definitivamente lo hizo mejor de lo que lo habría hecho yo en una situación similar) y saltando de un lado a otro. Pero si por algo destaca esta parte es por la inusual lucha de poder entre el Doctor y el Capitán Avery. Normalmente nos encontramos con que las víctimas de la amenaza de la semana no suelen presentar demasiada resistencia cuando ven que el Doctor toma las riendas de la situación. Pero el Capitán Avery no está acostumbrado a que le manden aunque, en el fondo, uno y otro no son tan diferentes porque una nave es una nave.

Por otro lado, si decía que la enfermera sirena no podía evitar comportarse de la manera en que lo hacía, el Capitán también piensa que él no puede hacer otra cosa que lo que hace, es decir, robar y matar, hasta el punto de poner en peligro la vida de su propio hijo. Pero al Capitán no le queda más remedio que cambiar su actitud determinista cuando ve su hijo Toby es el que sufre las consecuencias de sus actos y no al revés. Eso sí, que se marchen a surcar el universo con la nave abandonada no quita que puedan dedicarse a abordar a otras naves espaciales. Si es que la cabra siempre tira al monte.

Por último, tengo que decir que no gano para disgustos con las casi-muertes de Rory. No sé por qué, pero cada vez que le pasa algo tengo la sensación de que va a ser la definitiva (tal vez sea porque ya lo hemos vivido) y sería una pena ya que ahora no se limita a ser un mero acompañante de la companion (si es que tal cosa existe) sino que su papel ha ido adquiriendo poco a poco su propia entidad. Quedan pendientes las tramas del misterioso (no)embarazo de Amy, que no sabemos si tiene algo que ver con la mujer tuerta que se le aparece de vez en cuando, y, por su puesto, la gran trama de la muerte del Doctor. Está claro que todavía falta mucho para que conozcamos las respuestas pero me pregunto si sabremos algo en junio cuando acabe la primera parte de la temporada porque me temo el peor de los cliffhangers.