[Recap] 6×04 Doctor Who: The Doctor’s Wife

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Todo parecía indicar que éste sería un episodio muy especial (Neil Gaiman como guionista, un título muy sugerente...) y, al menos en mi caso, ha cumplido mis expectativas con creces. En su momento comenté que seguramente no tendríamos que fiarnos demasiado del título porque casi siempre se acaban saliendo por la tangente (como con The Doctor’s Daughter), pero esta vez creo que no ha sido así y nos han dado justo lo que prometían: la mujer del Doctor.

Todo el episodio ha servido para mostrarnos la historia de amor entre el Doctor y la Tardis (que ahora más que nunca hay que usar el artículo femenino para referirse a ella). Pocos detalles tenemos sobre cómo empezó su relación, es decir, sobre el robo de la Tardis, pero ahora sabemos que ella tuvo mucho que ver. Claro está que, como suele pasar en las parejas, nunca se pondrán de acuerdo sobre quién sedujo a quién pero la Tardis parece tener claro que ella fue la que le dejó la puerta abierta para que la robase porque quería ver el universo. Así que, como veis, son el uno para el otro.

El Doctor a menudo se dirige a la Tardis como si de una persona se tratase, pero la comunicación (al menos verbal) hasta ahora había sido unidireccional. Pero gracias al hambriento planeta/desguace a.k.a. House (con voz de Michael Sheen), por fin la Tardis le ha podido decir todo aquello que llevaba tiempo guardándose, como por ejemplo que no entiende por qué lleva tantos años intentando abrir la puerta al revés (que vendría ser el equivalente whovian al por qué no bajas la tapa del váter), aunque en realidad lo que más desea decirle es Hola, Doctor (lástima que cuando finalmente se lo dice, sea más bien un adiós).

Pero mientras el Doctor y la matriz/alma de la Tardis discuten sobre sus cosas, Amy y Rory (alias the pretty one) luchan por su vida en el cuerpo de ésta. House aprovecha que el Doctor andaba distraído para hacerse con la Tardis, pero no sin antes jugar un poco con los Pond. Y lo hace tocando el punto débil de la pareja, que no es otro que la dependencia el uno del otro y los sentimientos de culpa que ésta genera, de la misma manera que atrajo al Doctor apelando a su necesitad de redención mediante el peculiar servicio de mensajería de los Señores del Tiempo. Amy, en el fondo, se siente culpable de que Rory la tuviese que esperar dos mil larguísimos años, y no soportaría que éste pensase que le podría abandonar en cualquier momento.

Por suerte, el Doctor y su sexy Tardis siguen haciendo buen equipo a pesar del cambio de situación, y consiguen volver a atravesar la grieta gracias a una nueva Tardis construida a partir de los pedazos de viejas Tardis desperdigados por toda la superficie de House. Y como nadie conoce mejor el funcionamiento de la nave que su propietario (y la propia Tardis, claro está), consiguen deshacerse de House devolviendo la matriz a su lugar. Lo malo es que, como dice el Doctor, seguramente no podremos volver a disfrutar de sus discusiones pero, al menos, la Tardis le seguirá llevando dónde necesite ir y no dónde quiera ir.

Como curiosidad os comento que el diseño de esa Tardis/Frankenstein fabricada con cuerdas de saltar a la comba, perchas y órganos de juguete salió de un concurso de dibujos de niños seguidores de la serie. Y después de este magnífico episodio, que como decía Gaiman es una carta de amor a los fans, la semana que viene emprenderemos la recta final de esta primera parte de la temporada con la emisión de The Rebel Flesh, cuya historia se cerrará en The Amost People el 28 de mayo. Por último, os recuerdo que tenemos que memorizar la frase siguiente: The only water in the forest is the river porque seguro que tarde o temprano le encontraremos sentido. ¿Tendrá algo que ver con River Song?