Volverá a correr la sangre en Damages

Damages nunca ha escondido que suele echar mano a la actualidad para sus tramas. Si la pasada temporada su trama se basó en el caso Madoff, en la cuarta temporada la trama se centra en la polémica contratación de empresas privadas de seguridad por parte del gobierno estadounidense que se han visto envueltas en varios incidentes debido al abuso de poder por parte de algunos de sus mercenarios.

Como ya os comentamos en otras ocasiones, Howard T. Erickson (John Goodman), será el director de una de esas empresas que se enriquecen gracias a los conflictos bélicos que se suceden alrededor del mundo. Chris Sánchez (Chris Messina, uno de los mercenarios de Erickson, vuelve de Afganistán para recuperar su antigua vida pero sufre estrés postraumático causado por las torturas a las que se vio sometido durante su estancia en la zona del conflicto. Pero para superar el trauma contará con la ayuda de su antigua amiga Ellen, que espoleada por la mismísima Patty Hewes, se encargará de denunciar los excesos de la empresa de Erickson.

Los fans de la serie sabemos que Damages nunca se ha caracterizado por esconder la violencia sino que precisamente la muestra sin tapujos, y esta temporada no va a ser una excepción. De hecho, se podría decir que la violencia tendrá mayor presencia teniendo en cuenta que el tema principal serán las torturas infligidas por los soldados mercenarios, y tan sólo hace falta echarle un vistazo a las promos y las imágenes promocionales para darse cuenta de que correrá la sangre.

Por cierto, supongo que os habréis percatado de que han desterrado la canción de Rihanna que estaban utilizando para todas las promos de la serie y que restaban intensidad (y seriedad) a las imágenes. O si no comparad el resultado con esta otra promo:

Por último, os animo a que miréis con un poco de detenimiento las imágenes promocionales del cast porque son realmente interesantes. Patty en su sillón rodeada de una sexy Ellen de altos y afilados tacones y un Erickson en actitud desafiante, y en un segundo plano a torturado y torturador el uno junto al otro. Y todo esto combinado con una calavera debajo la mesa, una balanza de la justicia desequilibrada por la sangre y, como no, sangre por el suelo. Pero quizás la imagen más interesante de todas es la de Erickson, con su pin de la bandera norteamericana en la solapa y una gran mancha de sangre sobresaliendo bajo su americana. La cosa promete. Mucho.