[Recap] 1×11 The Killing: Missing

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Llevábamos tantas semanas concentrados en la investigación del asesinato de Rosie Larsen con sus giros y sus pistas falsas que últimamente daba la sensación de que se había descuidado un poco la evolución de los personajes que tanto nos gustaron en un principio. Creo que hablo por boca de muchos cuando digo que en el piloto nos encantó (como siempre) la interpretación de Michelle Forbes pero sobre todo nos fascinó esa extraña pareja formada por Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinnaman). Y cuando pensábamos que la serie iba a continuar por ese camino hasta el final de la temporada, de repente nos sorprenden con un episodio off topic, embotellado y absolutamente maravilloso centrado en ellos.

La excusa es que necesitan veinticuatro horas para conseguir una orden judicial que les permita ver las grabaciones de los cajeros del casino Wapi Eagle. Ante esto, los guionistas tenían dos opciones, o enviar a Linden y a Holder a casa a dormir tras diez días de actividad casi ininterrumpida o crearles un conflicto que les mantuviese unidos. Afortunadamente, la opción elegida ha sido la segunda, y el conflicto/MacGuffin es la búsqueda de Jack.

Desde que se conocieron, la dinámica entre Linden y Holder se basada en la supuesta incompatibilidad de caracteres (la una demasiado reservada y el otro demasiado extrovertido), pero poco a poco hemos ido viendo como han resultado ser más parecidos de lo que parecía. Ambos arrastran un pasado doloroso que les ha marcado de por vida y que les ha convertido en, como diría Dexter Morgan, dos personas dañadas.

Dicen que los momentos difíciles unen mucho, y esto se demuestra en el hecho de que a medida que van pasando las horas, Linden se siente cada vez más cómoda con Holder. Ella, siempre tan obtusa, poco a poco se va abriendo y hasta la vemos sonreír en esa reveladora conversación llena de matices que mantienen en el restaurante. Por cierto, me encanta la definición de vegetariano tan sui géneris de Holder, así hasta yo me hago vegetariana.

Y el responsable de que la relación entre ambos se haya consolidado es Holder, que desde el principio ha sido el único que realmente lo ha intentado. Teniendo en cuenta lo mal que lo ha tratado desde que se conocieron, lo más normal es que Holder hubiese dejado que Linden se las apañase por su cuenta en cuanto hubiesen llegado al motel, pero optó por mantenerse al lado de su compañera hasta el final, a pesar de que esto podía poner en jaque su re-conexión con su familia.

Al final, todo quedó en (casi) nada ya que Jack estaba con su padre (que por cierto yo pensaba que estaba muerto). ¿Por qué Jack se lo oculta a su madre? ¿Habrá algún tema de maltrato por el medio? Tal vez, pero seguramente tendremos que esperar bastante para saberlo ya que todo parece indicar que los próximos capítulos (Beau Soleil y Orpheus Descending) se centrarán en la investigación y veremos qué pasa ahora que sabemos que Rosie estuvo en el casino.

Supongo que habrá quién piense que este episodio ha sido una completa pérdida de tiempo. Estas quejas ya las sufrieron episodios tan geniales como Fly de Breaking Bad, The Suitcase de Mad Men o, más recientemente, Cooperative Calligraphy de Community.

Excluyendo el caso Community, que siempre va por libre en estas cosas y que se centraba más en la forma que en el contenido, los otros dos ejemplos corresponden a series cuyo punto fuerte es la evolución de sus personajes, y estos episodios embotellados son una manera buena, bonita y barata de representarla. Lástima que la emisión de este episodio ha llegado tarde y ni Enos ni Kinnaman han podido elegirlo para mostrar su trabajo ante los votantes de los Emmy, como dirían por allí, la interpretación de ambos es Emmy-worthy.