[Recap] 2×03 The Big C: Sexual Healing

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Una de las cosas que más me sorprendieron del final de la pasada temporada fue lo rápido que Cathy y Paul hicieron tabula rasa e hicieron como si en todo el verano no hubiese pasado nada. Es comprensible que ambos dejasen de lado sus respectivos deslices con Lenny y Tina en vista de las circunstancias (la salud es lo primero) pero aunque, como diría el Ross de Friends, se estaban tomando un descanso, tarde o temprano esto tenía que volver a salir a la luz, y el detonante ha sido la necesidad de sexo de Paul.

Por suerte no se trata más de un comentario surgido a partir de la frustración y no va a más (al menos por ahora) pero pone de manifiesto que hay un gran elefante en la habitación que ambos se esfuerzan por evitar. Dos meses sin sexo pueden parecer mucho tiempo desde el punto de vista de Paul pero es normal que Cathy ni lo haya echado en falta básicamente porque tiene cosas más importantes en las que pensar y su cuerpo ahora mismo se encuentra en plena batalla contra el cáncer.

Cathy, que en el fondo se siente culpable por estar enferma y no darle a su marido lo que quiere, intenta buscar alternativas ayudada por Rebecca, que no sé hasta qué punto es una buena consejera. Sea como sea, ambas van a un sex-shop (en una escena que parece sacada de Sex and the City) en busca de soluciones y ambas acaban consiguiendo que sus problemas, más o menos, se arreglen aunque sea de una manera inesperada.

La vagina de silicona que le compra Cathy a Paul tendrá que esperar para cumplir su función sustitutiva porque se esfuerza tanto en crear una fantasía para su marido que se acabada animando ella misma. Y Rebecca se compra un disfraz de colegiala para que Sean la vuelva a ver como un objeto sexual y deseable pero acaba entendiendo que, así como él ha tenido que pagar el peaje de tomarse las pastillas para llevar una vida más o menos normal, ella tendrá que aprender a el amor significa no tener que decir nunca lo siento pero implica aceptar las mutuas imperfecciones (aunque la uña de Sean es realmente asquerosa).

Por otro lado, Andrea se ha mudado a casa de Cathy con una excusa bastante peregrina (lo de los padres misioneros en Ghana esta un poco cogido por los pelos) pero no voy a ser yo la que se queje porque me encanta su personaje y porque espero que ponga un poco de cordura en esa casa (y la de su hermano y Rebecca, que al menos ella sabe cambiar pañales). Cathy tiene una enfermera cuidadosa y barata, Paul ya le ha cogido el punto a su humor políticamente incorrecto y le devuelve las bromas a su mismo nivel, y Adam se comporta con ella como la hermana que nunca tuvo.

Y por último, Adam ha aprendido bien la lección y se está aprovechando de lo lindo de su título de chico del cáncer. ¿Pero cuánto le durará? La frase que le dice chica sobre que el estigma dura hasta que te haces conocido por otra cosa me parece bastante reveladora. Será mejor que Adam se lo empiece a tomar con calma porque diría que se va a quedar sin novia muy pronto porque los rumores corren muy rápido. Y si espera seguir jugando la carta del cáncer, que tenga en cuenta que no podrá hacerlo eternamente. Esto acabará mal seguro.