[Recap] 4×02 Breaking Bad: Thirty Eight Snub

[spoiler2]

Hay dos maneras de enfrentarse a los cambios: o intentas cambiar la nueva situación o te dejas llevar. Box Cutter fue un game changer en toda regla que, como dice Walter, hace que cualquier hombre se plantee dónde está. Y si Walter decide enfrentarse Gus y luchar por su vida, Jesse se conforma con seguir viviendo el tiempo que pueda.

Jesse se ha convertido en un zombie como los que aparecen en los videojuegos sobre los que discuten Badger y Skinny Pete en pleno subidón . Al final del pasado episodio se mostraba sorprendentemente tranquilo pero está claro que matar a Gale y ver como Gus degollaba a Víctor le afectó más de lo que parecía. No es capaz de quitarse de la cabeza todo lo que ha vivido en las últimas semanas y tan sólo quiere que pasen los días lo más rápido posible.

No es la primera vez que vemos que su actitud ante un problema es intentar evadirse con drogas o sexo (o ambas cosas), pero es imposible escapar eternamente de la realidad. Sus amigos no están dispuestos a seguirle en su camino hacia la autodestrucción, ellos sólo quieren divertirse, pero para que una fiesta tenga sentido se necesita un poco de vida rutinaria que sirva como contraste. Lo poco agrada y lo mucho cansa (aunque sea de algo bueno). Por cierto, ¿no os pareció genial la manera en el que nos mostraron el escenario post-apocalíptico del día siguiente a la fiesta desde el punto de vista del Roomba? Es imposible que el pobre pudiese absorber tanta suciedad.

Walter, por su parte, intenta poner el práctica lo de la mejor defensa es un buen ataque y pretende coger desprevenido a Gus, pero con lo que no contaba era con que le iba a ser muy difícil volver a llegar hasta él. Es por eso que intenta convencer a Mike The Cleaner para que se sume a su causa con la excusa de que tras la muerte de Victor cualquiera puede ser el siguiente pero, evidentemente, la cosa le sale fatal. Mike, que conoce el negocio mucho mejor que él Walter, sabe mejor que nadie que esto es verdad pero también sabe que lo mejor que se puede hacer es permanecer calladito para pasar desapercibido el máximo de tiempo posible.

Por otro lado, es curioso como Walter sigue necesitando autoconvencerse de que todo lo hace por una buena causa. En esta ocasión saca a su Heisenberg, es decir, a su lado oscuro, con la excusa de que tiene que matar a Gus porque es un tipo peligroso y sin escrúpulos. Y aunque razones no le faltan, no se lo vamos a negar, en realidad Heinsenberg cada vez se parece más a Gus pero con la diferencia de que éste cuenta con muchos más recursos que él y, sobre todo, más años de experiencia.

Mientras tanto, Skyler sigue empeñada en comprar el lavadero de coches para limpiar el dinero negro de Walter. Por ahora, el actual propietario no está dispuesto a vendérselo al hombre que le humilló delante de sus trabajadores pero diría que acabará cediendo y que se lo venderá por un precio mucho menor a su oferta inicial. ¿Descubrirá algún trapo sucio? Apuesto a que sí.

Por último, Hank y Marie continúan teniendo problemas. Marie pone de su parte, pero cada vez le cuesta más lidiar con el carácter de su marido ya que sólo se muestra (más o menos) agradable con ella cuándo hay gente delante. Hank, por su parte, ha despejado cualquier duda que pudiésemos tener sobre si quiere seguir viviendo ya que ha demostrado que intenta recuperarse con todas sus fuerzas a pesar de que los resultados son mínimos, pero el problema es que no soporta tener a Marie a su lado, ¿Será que le molesta pensar que está con él por pena? Tal vez me equivoque pero a este paso Marie se hartará de él y le dejará, y si esto sucede va a necesitar muchos minerales para superarlo.

Este episodio no ha sido tan intenso como el otro (sería prácticamente un suicidio intentar mantener ese nivel) pero nos ha servido para empezar a resituar a los personajes de cara al resto de la temporada, y lo cierto es que la cosa pinta realmente bien, ¿no creéis?