The Walking Dead: éxito, dinero y la salida de un showrunner

Cuando The Walking Dead se presentó en Comic-Con, todo parecía ir perfecto en la producción de AMC. En el evento se dieron cita Frank Darabont, Robert Kirkman, Greg Nicotero, quienes, acompañados del reparto, anunciaron de manera oficial el regreso de la serie. La fecha marcada, el domingo 16 de octubre. De pronto todos los rumores sobre recortes en el presupuesto, problemas con la cadena, cambios en la producción, todo se disipó gracias a un tráiler promocional. Pero lo que no sabíamos en ese entonces es que, unos días después, se anunciaría la salida de Frank Darabont como showrunner, noticia que nos tomó de sorpresa. Pero qué ocurrió para llegar a esta decisión.

The Hollywood Reporter revela el verdadero motivo de la salida de Darabont, con una investigación sobre lo ocurrido en esos días de incertidumbre, cuando The Walking Dead se encontró al borde del auténtico terror. «Esto no está funcionando», fue la única explicación que recibieron los actores y el equipo de producción ante la salida de su showrunner. Cada uno fue avisado por separado y la reacción fue generalizada: ¿cómo seguirán adelante con la serie sin Darabont, quien formó parte de cada aspecto de la serie? Aún con la asignación de Glen Mazzara, la producción enfrenta un momento de gran tensión, todo por decisiones hechas, no en base del éxito de la serie, tampoco considerando a los fanáticos del cómic, sino por una cuestión de dinero. Eso que mueve a la industria.

No es novedad. AMC ha tenido problemas con sus tres series estrella: Mad Men, Breaking Bad y The Walking Dead; con las tres intentó un recorte de presupuesto. Primero ocurrió con Mad Men, producción de Lionsgate que llegó a un acuerdo muy tarde, razón por la cual se retrasó su regreso hasta el próximo año. Para Breaking Bad no todo está resuelto. AMC intentó reducir el número de episodios para la siguiente temporada, de una cuota de 13 a 6 u 8 episodios. Sony, compañía productora de la serie, se negó a la petición, amenazando con llevarse a Walter White a otra cadena.

La situación con The Walking Dead es distinta. El drama de los caminantes es la única serie que producida por AMC Studios, una ventaja para la cadena al tomar decisiones con respecto al dinero. La palabra «recorte» rondó a la producción durante meses, pero se hizo oficial cuando la cadena ordenó a Darabont producir 13 episodios para la segunda temporada, con un presupuesto menor al que tuvo en la primera, con sólo seis episodios. Además, de acuerdo a una fuente interna, AMC decidió privar a la serie de un beneficio fiscal del 30 por ciento que recibía por filmar en Georgia, dinero que irá directamente a manos de la compañía. Para la compañía sería fácil sugerir que la producción limitara el rodaje, mitad en exteriores, el resto en interiores, además de reducir los efectos especiales (incluyendo al departamento de maquillaje).

Frank Darabont no estaba de acuerdo, como comentó: «Creativamente, no tengo quejas hasta el momento […] Pero creo que si ellos deciden seguir adelante con lo que han estado platicando, esto podría afectar a la serie de manera creativa… en una forma negativa». Se llegó a comentar que el cineasta no se logró adaptar al ritmo de la televisión. AMC encontró la oportunidad cuando un director entregó material inservible para un episodio. Darabont intentó arreglarlo en la sala de edición, pero poco se pudo hacer. AMC logró la salida de Frank Darabont y por lo pronto, queda Robert Kirkman, quien será clave para que su obra se plasme de la mejor manera posible en la serie.

Veremos la diferencia con Glen Mazzara al mando, de manera creativa y, por supuesto, esperemos ver reflejado el recorte de presupuesto. La pregunta es ¿que tanto afectará a la historia en general?, ¿se saldrán con la suya con las limitaciones en la producción? Lo veremos conforme vaya avanzando la segunda temporada. The Walking Dead regresa el 16 de octubre.

Foto: Hero Complex: Kirk McKoy / Los Angeles Times