Clásicos del domingo: Quantum Leap

Una de las mejores series de ciencia ficción que se han hecho es Quantum Leap, conocida en España como A través del tiempo. Creada por Donal P. Bellisario empezó a emitirse en 1989, un total de 96 capítulos repartidos en cinco temporadas que llegaron a su fin en 1993. Los actores Dean Stockwell y Scott Bakula ganaron un Globo de Oro cada uno, Bakula también fue nominado a cuatro Emmys por su papel en esta serie.

Sinopsis

La historia se centraba en el Dr. Samuel Becket (Scott Bakula) un científico dedicado al proyecto de acelerador de partículas, presionado por sus superiores Sam decide entrar en el acelerador para demostrar su teoría y se desvanece. Cuando despierta tiene amnesia y el rostro que le mira desde el espejo no es el suyo. Resulta que su cuerpo y su consciencia se han trasladado en el tiempo hacia el pasado. Su aventura acaba de comenzar.

Sam toma posesión del cuerpo de alguien de esa época pero esa persona sigue manteniendo su imagen física, por eso nadie nota el cambio. Becket tendrá que ayudar a la gente con la que se encuentre en sus viajes temporales para poder volver a saltar, esperando que el siguiente salto sea el que le devuelva a casa.

En esta singular travesía no estará solo, sino que contará con la inestimable ayuda de su amigo el almirante Albert Calavicci (un genial Dean Stockwell). Al Calavicci sirve de nexo de unión entre Sam y su época, aparece en forma de holograma que sólo el protagonista puede ver y oír; y se dedica a buscar información vital para que su amigo pueda resolver los problemas que se le plantean. Ziggy es el ordenador del proyecto de Sam, y el que le proporciona la información necesaria para su viaje en el tiempo.

Cada capítulo se inicia con Sam apareciendo en un nuevo lugar, a partir de ahí debe descubrir que tiene que solucionar con la ayuda de Ziggy, el ordenador y las indicaciones de Al. Siempre que Sam logre resolver con éxito el entuerto, volverá a saltar hacia otra época y otro cuerpo. Cuando terminaban los capítulos se veía el nuevo salto de Sam y como aparecía en el cuerpo de otra persona. Se nos ofrecía así un adelanto de lo que iba a pasar en el siguiente capítulo. Un capítulo que no pensabas perderte por nada del mundo.

Lo mejor de Quantum Leap es que era una serie de ciencia ficción que entroncaba con todos los demás géneros ,desde la comedia hasta el drama, desde la denuncia social hasta los acontecimientos históricos, desde la visión feminista hasta la infantil. Sam podía aparecer en el cuerpo de cualquier persona, incluso “saltó” al cuerpo de un chimpancé. Podía ser un negro durante los años 50 en Alabama, o un religioso en Boston, podía ser una embarazada en la América de los sesenta o un cowboy solitario.

Esa facilidad para mezclar géneros, para pasar de un tema a otro, hacía de la serie un producto entretenimiento dinámico, apto para todas las edades y gustos.

Personajes

Uno de los grandes científicos del siglo XX. Un hombre honrado, brillante y tenaz. Nacido en una humilde granja de Kansas, Sam ha llegado a lo más alto dentro del mundo de las idea. Es doctor en medicina y física cuántica, ganador de un Nobel, políglota y un auténtico prodigio tocando el piano. Tenía un hermano al que perdió en Vietnam.

Scott Bakula interpretaba con gran facilidad cualquier personaje: una embarazada, un joven con síndrome de Down, un aguerrido piloto, un policía con problemas o un anciano.

Al Calavicci es un militar bastante relajado, un juerguista y mujeriego, alguien aparentemente irresponsable pero con un enorme sentido de la amistad y una misión, traer de vuelta a Sam a su época. Al fumaba puros y llevaba camisetas de un gusto un tanto dudoso. Es huérfano y tenía una hermana que murió muy joven. Por eso se alistó en el ejército, fue un héroe en Vietnam donde fue hecho prisionero, pasó cinco años encarcelado. Se ha casado en cinco ocasiones. Es un hombre con un gran encanto, que ha vivido y sufrido mucho.

La relación entre los dos personajes principales es perfecta y hay mucha química entre ambos actores.

Viajes en el tiempo

Sam solo podía saltar en un espacio de tiempo restringido que iba desde la fecha de su nacimiento (1950) hasta 1985. Al hacer eso la historia se centraba en los últimos cuarenta años de la historia de los Estados Unidos. Quantum Leap hacía un exhaustivo retrato de la evolución de la sociedad y la cultura americana, haciendo hincapié en los grandes momentos históricos (guerra de Vietman, asesinato de JFK) y valorando conscientemente las virtudes y defectos del país.

La fórmula de Quantum Leap permitía una gran libertad narrativa y creativa a los guionistas. Poder saltar a voluntad en el tiempo y situar a Sam en cualquier parte del país era algo que daba mucho juego, poder incluir encuentros con personajes relevantes de la literatura, la música o el cine daba credibilidad a las historias, y la serie se permitía rizar el rizo con tramas que llevaban a Sam a ocupar el cuerpo de un joven Al. El visionado de la serie era siempre sorprendente.

Los guiones eran inteligentes y mostraban como los actos más pequeños y más comunes tenían una gran repercusión en el futuro. Las pequeñas cosas son las que cambian el destino.

Sam parecía guiado en sus saltos por una fuerza inexplicable, algo que no se podía explicar científicamente, pues siempre aparecía en el lugar indicado en el momento justo. Llegaba un momento en el que te planteabas donde acababa la ciencia y empezaba lo místico. ¿Existe el destino? ¿Cómo nos afectan las deciciones que tomamos? ¿Está Dios detrás de todo?

Una serie que me trae muy buenos recuerdos y que todo fan de la ciencia ficción debería ver. Altamente recomendable.

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