Problemas con la renovación de Breaking Bad

AMC está en su mejor momento en cuanto a reconocimiento de público y crítica pero el éxito es muy caro de mantener. El primer síntoma fueron los problemas que tuvo para renovar Mad Men, la serie que colocó a la cadena en el mapa, y que han provocado que su quinta temporada se retrase hasta el próximo año, y después Frank Darabont abandona repentinamente sus funciones como showrunner de The Walking Dead supuestamente por culpa del ritmo endiablado que exigía la producción pero que huele a que le han pedido que fuerce la máquina y no ha querido hacerse responsable. Y ahora le toca el turno a Breaking Bad, cuya renovación se está negociando actualmente, y que no va precisamente por buen camino.

Los datos de la cuarta temporada de Breaking Bad están siendo espectaculares pero eso no quita que AMC necesite recortar el presupuesto de la serie para que le salga rentable, porque recordemos que esto es un negocio. Para ello la cadena quiere reducir el número de episodios de la quinta temporada de los habituales trece a unos seis, o como mucho ocho. Sony, el estudio que realiza la serie, se niega en redondo y ha amenazado con venderle la serie a otra cadena, y aunque seguramente se trate de un farol, pone de manifiesto hasta qué punto la situación se está complicando.

Además, hay que tener en cuenta que Vince Gilligan, creador de la serie, ha comentado recientemente que espera que la próxima temporada sea la última porque necesita cerrar la historia de Walt antes de que se le vaya de las manos. Y esto, más que facilitar la negociación, seguramente la está complicando aún más ya que dudo que la cadena esté dispuesta a perder tan pronto una pieza tan importante de su parrilla.

En el caso de Mad Men, la situación se solucionó con el aumento del product placement (eso sí, acomodándolo a las tramas), y con dos montajes diferentes, uno normal y otro recortado para incluir más espacios publicitarios, y no veo por qué no podrían optar por hacer lo mismo con Breaking Bad cuando está consigue audiencias bastante más altas y, por tanto, podrían vender la publicidad más cara.

Seguramente todo se acabará solucionando de una manera u otra, pero sólo espero que no pase como con la serie de Weiner y nos tengamos que esperar más tiempo del debido para ver la próxima temporada (sea la última o no), que con la cuarta ya nos han hecho sufrir bastante.

Foto: Dreams Of Danz