[Recap] 4×03 Breaking Bad: Open House

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El diablo está en los detalles. Esta frase de Skyler no sólo es aplicable a la situación actual de Walter sino que también describe a la perfección la importancia que tienen absolutamente todos los elementos de la serie. Nada en Breaking Bad es superfluo, y eso se ha notado especialmente en este episodio, que ha desplazado su punto de atención hacia los personajes femeninos de la serie, que normalmente suelen mantenerse en un discreto segundo plano, pero que esta temporada están adquiriendo mucho más protagonismo.

Skyler, cuyo papel me parecía que ejercía solamente como obstáculo (y por momentos motivación) del personaje de Walter, ha demostrado en estos tres primeros episodios de la temporada que es una mujer mucho más pragmática de lo que nos imaginábamos. En un camino similar al que recorrió Walter, Skyler consigue superar sus escrúpulos iniciales y decide coger las riendas del negocio familiar para que, como mínimo, las cosas se hagan bien. Y como él, ella también comete el error de mezclar lo personal con lo profesional al empeñarse en comprar el lavacoches de Bogdan por cuestión de principios pero, eso sí, descartando cualquier posible vía no pacífica. Si supiera por qué Walter tiene el ojo morado...

Finalmente consigue su objetivo utilizando un término medio entre las opciones que le ofrece Saul y lo que a ella le gustaría. Su plan para engañar a Bogdan es inteligente y, sobre todo, limpio pero también es el primer paso hacia su inminente carrera delictiva de la que ya no puede escapar. A partir de ahora Walter se dedicará a hacer dinero, y Skyler a limpiarlo, formando una pareja cuasi perfecta. Eso sí, Skyler va a tener que estar atenta a lo que hace Walter y atarle en corto para que no se salga del plan porque cualquier detalle (como una botella de champán cara) puede levantar la liebre. Por tanto, podríamos considerar que Walter va a estar doblemente vigilado: por las cámaras del laboratorio y por su ex-mujer.

Por otro lado, sabíamos que Marie necesitaba escapar de su claustrofóbica vida con Hank y al final lo ha hecho volviendo a las andadas. En el fondo, no es tan grave que se pasee por casas en venta fingiendo ser otra persona (divorciada, con hijos, sin hijos, ex-modelo, casada con un trabajador de la NASA) pero se le acaba yendo de las manos cuando vuelve a resurgir su cleptomanía (cucharillas, marcos de foto, y a saber qué más).

Todavía no sabemos si el susto habrá conseguido calmar el instinto cleptómano de Marie pero por lo menos ha conseguido, aunque se a por casualidad, que su marido se interese por algo más que sus minerales y su porno barato. Tan sólo es cuestión de tiempo que el cuaderno de laboratorio de Gale le lleve hasta la meta azul pero ¿se dará cuenta sólo o contará con ayuda? No sé como anda Hank de conocimientos de química pero no sería raro que acudiese en busca de consejo a la persona que más sabe de química de su entorno, que no es otro que Walter. ¿Cómo reaccionará Walter ante el descubrimiento de la existencia de ese cuaderno? Ni idea, pero sólo veo dos opciones: o intenta hacerlo desaparecer o lo utiliza para guiar a la DEA hasta Gus.

Por último tenemos a Jesse, que sigue con su plan de evasión de la realidad que incluye, como alguno de vosotros comentó la semana pasada, no quedarse sólo en ningún momento. A pesar de que su relación con Walter ha tenido muchísimos altibajos, su ex-profesor de química era lo más parecido a una figura paterna que tenía, pero ahora éste está demasiado ocupado construyendo una red de seguridad para su familia como para perder el tiempo con él, y eso le está afectando mucho ya que ha perdido por completo el contacto con la realidad.

Su casa es una rave continua de la que él ya ni siquiera puede disfrutar, de la misma manera que sabe que es imposible que pueda disfrutar de las cantidades ingentes de dinero que está ganando porque, a diferencia de Walt, no tiene esperanzas de futuro ni nadie a quién dejárselo. Veremos hacia dónde le lleva ese torbellino de autodestrucción pero, a no ser que Walter se meta en medio y le incorpore a su negocio limpia-dinero/coches como socio, Jesse va a acabar mal, muy mal.